Guatemala incorpora el etanol a la gasolina y suma un nuevo avance para los biocombustibles líquidos en las Américas

El país inicia este 22 de agosto la utilización de gasolina E10, con una mezcla de 10% de etanol en la gasolina regular. Desde la Coalición Panamericana de Biocombustibles Líquidos destacan el proceso como un paso relevante para la diversificación energética y la consolidación de los biocombustibles en América Central. Guatemala, 21 de agosto de […]

El país inicia este 22 de agosto la utilización de gasolina E10, con una mezcla de 10% de etanol en la gasolina regular. Desde la Coalición Panamericana de Biocombustibles Líquidos destacan el proceso como un paso relevante para la diversificación energética y la consolidación de los biocombustibles en América Central.

Guatemala, 21 de agosto de 2026. – Guatemala dará este sábado un nuevo paso en el desarrollo de los biocombustibles líquidos con el inicio de la utilización de gasolina E10, que incorpora un 10% de etanol en la gasolina regular. El proceso representa un avance significativo para la diversificación de la matriz energética del país y para la incorporación de combustibles renovables al transporte.

La puesta en marcha del E10 se produce luego de un proceso de cuatro décadas. La legislación que habilitó la incorporación de etanol a los combustibles guatemaltecos fue sancionada en 1985 y, desde entonces, el país atravesó distintas etapas hasta concretar la implementación del programa.

Para Aida Lorenzo, Directora Ejecutiva de la Asociación de Combustibles Renovables de Guatemala, organización miembro de la Coalición Panamericana de Biocombustibles Líquidos (CPBIO), el inicio del E10 constituye un momento de especial relevancia para el país.

“A Guatemala le ha costado 40 años de implementación esta ley que salió emitida en 1985, lo cual es algo muy positivo para el país. Finalmente empezó a utilizar un combustible renovable”.

Un avance para la seguridad energética

La incorporación del etanol adquiere especial relevancia en un país que depende de las importaciones de combustibles fósiles. Según Lorenzo, Guatemala destina alrededor de USD 2.000 millones a la importación de gasolina, por lo que la incorporación de un combustible renovable contribuye a diversificar las fuentes de abastecimiento del sector transporte.

“Guatemala importa, es 100% importador de combustibles fósiles, nos cuesta 2 mil millones de dólares importar la gasolina y con esta crisis geopolítica en torno al petróleo, esto viene a alivianar un poco el consumo de los combustibles fósiles”, explicó.

En este sentido, la implementación del E10 se vincula con uno de los principales desafíos que atraviesan los países de la región: avanzar hacia sistemas energéticos más diversificados y con una menor exposición a la volatilidad de los mercados internacionales de combustibles fósiles.

“Ahora vamos a diversificar al menos con un combustible renovable para el sector transporte”, señaló Lorenzo.

Guatemala y el desarrollo de los biocombustibles en las Américas

El avance guatemalteco se inscribe en un proceso de expansión de los biocombustibles líquidos en el continente americano.

De acuerdo con el estudio “Estado de los Biocombustibles Líquidos en las Américas 2026”, elaborado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el desarrollo de los biocombustibles en las Américas presenta volúmenes elevados, aunque con diferencias importantes entre regiones. Mientras el Cono Sur y los países del norte del continente cuentan con mercados desarrollados, América Central presenta todavía un desarrollo más incipiente.

En este escenario, el caso de Guatemala adquiere particular relevancia como parte del proceso de consolidación de los mercados de biocombustibles en Centroamérica.

El informe señala además que las políticas públicas han sido herramientas fundamentales para el desarrollo del bioetanol y el biodiésel en los países de las Américas. Estas políticas han evolucionado desde los tradicionales esquemas de incorporación de biocombustibles hacia instrumentos que también buscan reconocer y valorizar sus atributos ambientales.

La relevancia del continente dentro del mercado mundial es significativa: durante 2025, las Américas produjeron 103,1 millones de m³ de bioetanol, equivalentes al 79% de la producción mundial, mientras que la producción regional de biodiésel alcanzó los 27,5 millones de m³, representando el 40% del total global.

En conjunto, más de dos tercios de la producción mundial de biocombustibles líquidos se concentra actualmente en las Américas, favorecida tanto por la disponibilidad de materias primas como por las políticas públicas desarrolladas durante las últimas décadas.

Impacto económico y beneficios para los consumidores

En el caso de Guatemala, la incorporación del etanol también presenta una dimensión económica. Lorenzo explicó que el alcohol utilizado como componente de la mezcla no paga el impuesto derivado del petróleo, lo que representa una reducción de 0,46 quetzales por galón asociada a este concepto.

Asimismo, señaló que las estimaciones del Ministerio de Energía y Minas contemplan una posible reducción adicional en el precio final de la gasolina.

“Eso automáticamente disminuye 46 centavos de quetzal por galón, pero también se espera, según estimaciones del Ministerio de Energía y Minas, que realmente debería de bajar entre 0,50 a 0,50 quetzales por galón”, indicó.

La referente del sector renovable guatemalteco remarcó la importancia de que estos beneficios puedan llegar al consumidor.

“Ojalá esto se vea reflejado en las bombas, en las surtidoras, porque al final es un beneficio para los consumidores”, sostuvo.

Experiencia regional y cooperación

La puesta en marcha del E10 también cuenta con el respaldo de la experiencia acumulada en otros mercados de la región.

“Tenemos toda la experiencia técnica de todos los países de Mesoamérica, 50 años de experiencia en donde se ha comprobado que en la mezcla del 10% el E10 es seguro para los motores”, destacó Lorenzo.

Para la Coalición Panamericana de Biocombustibles Líquidos, la experiencia de Guatemala pone de manifiesto la importancia de fortalecer la cooperación entre los países de las Américas y promover el intercambio de conocimiento técnico para acompañar el desarrollo de los mercados de biocombustibles.

La incorporación del E10 constituye así un nuevo capítulo para Guatemala y, al mismo tiempo, una señal del proceso de expansión de los biocombustibles líquidos en una región que concentra una parte sustancial de la producción mundial y que cuenta con importantes capacidades productivas para continuar desarrollando combustibles renovables.

“Felicitamos a Guatemala por este gran paso”, concluyó Lorenzo, quien destacó también el potencial del proceso para contribuir a reducir emisiones, mejorar la calidad del aire y fortalecer la seguridad energética del país.