¿Alcanza con CORSIA? Las condiciones que plantea Agustín Torroba para acelerar el desarrollo del SAF

En el marco de la Cumbre Panamericana de Biocombustibles Líquidos 2026, el especialista del IICA y secretario ejecutivo de la CPBIO analizó los incentivos que genera el mecanismo de compensación de emisiones de la aviación internacional y propuso medidas para fortalecer el desarrollo de combustibles sostenibles de aviación. CIUDAD DE PANAMÁ — ¿Alcanza CORSIA para […]

En el marco de la Cumbre Panamericana de Biocombustibles Líquidos 2026, el especialista del IICA y secretario ejecutivo de la CPBIO analizó los incentivos que genera el mecanismo de compensación de emisiones de la aviación internacional y propuso medidas para fortalecer el desarrollo de combustibles sostenibles de aviación.

CIUDAD DE PANAMÁ — ¿Alcanza CORSIA para impulsar el desarrollo de combustibles sostenibles de aviación (SAF)? Esa fue la pregunta que atravesó la presentación de Agustín Torroba, especialista internacional en Biocombustibles y Energías Renovables del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y secretario ejecutivo de la Coalición Panamericana de Biocombustibles Líquidos (CPBIO), durante la Cumbre Panamericana de Biocombustibles Líquidos 2026.

El análisis partió del funcionamiento del Plan de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional (CORSIA), mecanismo de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) que busca gestionar las emisiones de CO₂ de la aviación internacional. Para el período 2024–2035, el esquema establece como referencia el 85% de las emisiones de 2019.

Según explicó Torroba, las aerolíneas cuentan con distintas alternativas para cumplir con sus obligaciones: utilizar combustibles elegibles —entre ellos, SAF bajo las metodologías correspondientes—, cancelar unidades elegibles de emisiones (EEU) o afrontar las penalidades previstas en el Estado donde está registrada la aerolínea.

Agustin Torroba en la III Cumbre Panamericana de Biocombustibles Líquidos

Una brecha entre compensar y reducir

El punto central de la presentación estuvo en los incentivos económicos que enfrentan los operadores. Torroba señaló que existe actualmente una diferencia significativa entre el costo de abatir emisiones mediante SAF y el costo de recurrir a unidades elegibles de emisiones.

De acuerdo con los datos presentados, el costo de abatimiento mediante SAF se ubica en torno a USD 600–800 por tonelada de CO₂ equivalente, mientras que el precio de las unidades elegibles de emisiones se encuentra en niveles considerablemente inferiores. La presentación citó precios actuales cercanos a USD 21 por tonelada de CO₂ equivalente y estimaciones para los próximos años que, aun con aumentos, se mantienen por debajo del costo de abatimiento mediante SAF.

“Si compensar mediante EEU resulta considerablemente más barato que abatir emisiones mediante SAF, un operador que busca minimizar sus costos tiene incentivos a elegir las EEU antes que el SAF. Los costos de SAF se van a reducir a medida que la tecnología madure pero también es necesario que el precio de compensación converja a las recomendaciones internacionales que se ubican en torno a los 100 dólares por tonelada de COO2 equivalente”. plantea el análisis presentado durante la Cumbre.

Para Torroba, esta brecha constituye uno de los principales desafíos para que el mecanismo contribuya de manera más efectiva al desarrollo de nuevos proyectos de combustibles sostenibles de aviación.

A esto se suma otro elemento: aunque CORSIA funciona como un mecanismo internacional, las sanciones por incumplimiento se aplican a través de los Estados donde están registradas las aerolíneas. Por lo tanto, los costos asociados al incumplimiento pueden variar entre jurisdicciones.

Una demanda de reducción que requiere más oferta

El análisis también puso el foco en la disponibilidad de proyectos de compensación frente a las necesidades de reducción de emisiones de la aviación.

Durante su exposición, Torroba señaló que la aviación necesita reducir del orden de 200 millones de toneladas de CO₂ equivalente, mientras que los proyectos correspondientes a unidades elegibles de emisiones representarían aproximadamente un 20% de ese volumen. En este escenario, una mayor alineación de las penalidades podría contribuir a elevar el precio efectivo del carbono y, con ello, mejorar la competitividad relativa del SAF.

La presentación planteó que, si el precio de compensar las emisiones aumenta, el diferencial frente al costo del SAF puede reducirse. Esto modificaría los incentivos económicos para las aerolíneas y podría favorecer nuevas inversiones en combustibles sostenibles de aviación.

Tres medidas para fortalecer los incentivos al SAF

A partir de este diagnóstico, Torroba presentó tres líneas de acción para mejorar las condiciones de desarrollo del SAF.

La primera consiste en hacer más costoso el incumplimiento. La propuesta plantea que la penalidad debería ser superior al costo mínimo de cumplir mediante unidades elegibles de emisiones y/o combustibles elegibles. También se plantea avanzar hacia principios comunes de cumplimiento entre los Estados para reducir diferencias regulatorias, incluyendo criterios sobre plazos, auditorías y tratamiento de las unidades elegibles.

La segunda medida es establecer un precio mínimo efectivo para el carbono dentro de los proyectos de compensación de CORSIA. Según el planteo presentado, un piso para el precio de la tonelada de CO₂ equivalente permitiría reducir la incertidumbre y generar mayor previsibilidad para proyectos de SAF, que requieren inversiones con períodos de amortización prolongados.

La tercera apunta a armonizar la medición de la huella de carbono y los sistemas de certificación. La propuesta busca promover la equivalencia y el reconocimiento mutuo entre los distintos sistemas, con métricas y criterios comparables y verificables, incluyendo reglas sólidas para el cambio directo de uso del suelo (LUC). El objetivo es reducir duplicaciones de certificación y facilitar el acceso de los biocombustibles y el SAF a distintos mercados.

De la regulación a las condiciones para invertir

El planteo de Torroba pone el foco, así, en una cuestión que excede el funcionamiento formal de CORSIA: qué condiciones económicas y regulatorias son necesarias para que la reducción de emisiones se traduzca también en inversiones capaces de ampliar la oferta de SAF.

“Que incumplir nunca resulte económicamente más conveniente que cumplir” es el objetivo sintetizado en la presentación para mejorar los incentivos del mecanismo. A partir de allí, el análisis propone combinar señales económicas más claras, mayor armonización regulatoria y sistemas de medición y certificación que permitan reconocer los esfuerzos de reducción de emisiones de manera comparable entre mercados.

El debate sobre CORSIA y el SAF se inscribió en la agenda de la Cumbre Panamericana de Biocombustibles Líquidos 2026, que reunió en Ciudad de Panamá a representantes de gobiernos, organismos internacionales, empresas y referentes del sector para analizar las oportunidades y desafíos de los biocombustibles líquidos en las Américas.